Una transferencia bancaria no llega de inmediato, sino tras un plazo fijado, y el saldo en la cuenta del receptor resulta mayor que el efectivo depositado por el remitente. Algo así hace el nuevo protocolo, llamado teleportación cuántica temporal de energía (TQET).
En la teleportación cuántica de energía ordinaria, dos participantes, Alicia y Bob, comparten un estado cuántico común. Alicia mide su parte y comunica el resultado a Bob, quien, tras realizar la operación necesaria, extrae energía de su porción del sistema. Aquí la energía se transfiere al instante, en cuanto llega la señal. En el nuevo protocolo, Bob espera un tiempo tras la medición de Alicia, y gracias a que el sistema sigue evolucionando por sí solo, obtiene notablemente más.
El mecanismo físico se basa en correlaciones cuánticas extendidas en el tiempo. El proveedor de energía (Alicia) la inyecta en el sistema al medir el estado fundamental de muchas partículas, y el receptor remoto (Bob) realiza una operación condicional tras esperar la respuesta. Cuando Bob actúa de inmediato, el protocolo se reduce a la versión anterior (QET). El retraso permite aprovechar el entrelazamiento temporal, un tipo especial de conexión entre el estado pasado y futuro del sistema.
Este enfoque no viola las leyes de conservación: la energía no surge de la nada, sino que se extrae de las correlaciones presentes en el estado inicial. La utilidad práctica podría manifestarse en baterías cuánticas o redes donde sea importante transferir energía sin cables y con pérdidas mínimas. Y quizás algún día podamos cargar dispositivos del futuro simplemente "llegando a un acuerdo" con el pasado cuántico.
La teleportación cuántica ordinaria transfiere el estado de una partícula, no la partícula en sí, como un fax que recrea un documento en el otro extremo destruyendo el original. La teleportación de energía va más allá: transfiere la capacidad de realizar trabajo sin mover materia.
En la novela 'El fin de la eternidad' de Isaac Asimov se describe el comercio de energía entre distintas épocas: el nuevo protocolo da un primer paso hacia ese intercambio, aunque en el microcosmos.