El cuásar W2246–0526 es un faro encendido cuando el universo tenía apenas 1,3 mil millones de años. Su luz nos llega después de 12,8 mil millones de años, pero incluso a esa distancia los astrónomos han vislumbrado algo que durante décadas se les escapaba: la sombra gravitacional de un agujero negro. Aquí la sombra no es una metáfora, sino una imagen precisa: un agujero negro con una masa de 6,3 mil millones de soles curva el espacio de tal manera que el gas en el centro de la galaxia se mueve más rápido, como si lo arrastrara un remolino invisible.
Para ver ese remolino, el telescopio ALMA dividió la luz del cuásar en anillos elípticos. En cada anillo, los astrónomos midieron la dispersión de velocidades del gas, lo que se conoce como dispersión de velocidades. En las zonas exteriores, el gas fluye con calma: 186 kilómetros por segundo. Más cerca del centro, la dispersión aumenta hasta 300 kilómetros por segundo. Este perfil es la huella de la gravedad del agujero negro, que domina una región de 2300 años luz de diámetro. Es su esfera de influencia, y por primera vez se ha resuelto a una distancia tan enorme.
Antes no se habían medido masas dinámicas de agujeros negros a corrimientos al rojo mayores que dos. En los cuásares no oscurecidos, la radiación de rayos X destruía la línea [C ii], el principal indicador del movimiento del gas, y la esfera de influencia no se resolvía. W2246–0526 resultó ser un objetivo ideal: una densa envoltura de polvo protege de los rayos X, preservando la línea de carbono. El modelado mostró que la masa del agujero negro es 6,3±0,14×10⁹ M☉, y la galaxia dentro de un radio de 1,31+0,34−0,39×10¹⁰ M☉. La tasa de Eddington es 1,58±0,04: el agujero negro está absorbiendo materia más rápido de lo que, al parecer, permitiría la presión de radiación.
Este resultado no es solo un récord. Abre el camino para la verificación estadística de los métodos empíricos de estimación de masas en el universo temprano. La concordancia entre la masa dinámica y la estimación basada en la línea Mg II confirma que las calibraciones funcionan para cuásares hiperluminosos. Ahora los astrónomos pueden apuntar a una muestra de cuásares oscurecidos y reunir estadísticas que muestren si realmente los agujeros negros en el universo temprano son supermasivos en relación con sus galaxias. La respuesta a esta pregunta cambiará nuestra comprensión de la coevolución de galaxias y agujeros negros.
La masa del agujero negro en W2246–0526 equivale a unos 6,3 mil millones de soles, y su esfera de influencia se extiende a lo largo de 2300 años luz, lo que equivale a la distancia del Sol a la estrella más cercana multiplicada por 500.