Utilizando observaciones de alta resolución de gas de carbono, unos científicos han medido directamente la masa de un agujero negro supermasivo en una galaxia de cuando el Universo tenía solo 1.300 millones de años. Descubrieron que el agujero negro pesa 6.300 millones de masas solares, lo que hace que el gas se mueva más rápido cerca del centro. Este avance fue posible porque el agujero negro está envuelto en polvo, que protege el gas de carbono de ser destruido. Es como medir el peso de un bailarín invisible por el remolino de la falda de su pareja. Estos cuásares oscurecidos podrían ser clave para trazar el crecimiento temprano de los agujeros negros.
Para pesar un invisible agujero negro de 13 mil millones de años, los astrónomos recurrieron a la fuerza del remolino. La lógica es simple: cuanto más rápido gira el gas alrededor del centro de la galaxia, más masivo es el 'desagüe' gravitacional. Capturar este movimiento fue posible gracias al carbono: sus iones emiten un brillo infrarrojo que penetra incluso a través del polvo denso. Con la ayuda de la descomposición de la luz en colores, los científicos midieron la aceleración brusca de las nubes hacia el centro. El cálculo mostró: allí se esconde un gigante de 6,3 mil millones de soles.
Antes, la masa de los agujeros negros tempranos se estimaba solo de manera indirecta. Ahora se ha logrado realizar la primera 'pesada dinámica', directamente a partir del movimiento de la materia. Las galaxias polvorientas, consideradas incómodas para las observaciones, en realidad conservaron la señal como una cápsula del tiempo. Un giro inesperado: fue precisamente el polvo, que suele estorbar a los astrónomos, lo que protegió el brillo del carbono de la destrucción, convirtiendo la galaxia en un archivo ideal del universo antiguo. Ahora estos objetos son el objetivo principal para buscar a los primeros pesos pesados cósmicos.
🎯 La luz de los iones de carbono utilizada en el estudio nació apenas 1,4 mil millones de años después del Big Bang y viajó 12,8 mil millones de años luz para llegar a los telescopios.