Los astrónomos estudian estrellas lejanas analizando la luz que atraviesa el polvo cósmico. Un principio similar se aplicó al cerebro: se ilumina una fina sección de tejido y, por los cambios en brillo y color, se determina si hay patología. Esto es espectroscopía óptica de transmisión. El cerebro está compuesto en tres cuartas partes de agua y es rico en carbono, por lo que las células sanas y enfermas absorben la luz de manera diferente. Pero en lugar de una persona que pasa horas examinando imágenes, trabaja una red neuronal.
Los investigadores entrenaron dos redes neuronales con 3000 imágenes. La mejor resultó ser DenseNet121: diagnostica correctamente en el 88 % de los casos y rara vez confunde tejido enfermo con sano. Su arquitectura con una densa red de conexiones evita que se pierdan detalles importantes incluso con conjuntos de datos pequeños, eliminando el sobreajuste. Esto reduce la carga de los médicos y disminuye las discrepancias entre expertos.
En el futuro, el sistema no solo podrá distinguir entre lo normal y lo patológico, sino también determinar el tipo y la peligrosidad del tumor, haciendo que la biopsia sea más rápida y precisa.
🎯 Las células cancerosas contienen menos agua, por lo que la luz las atraviesa de manera diferente: la red neuronal capta esta diferencia, invisible al ojo humano.
🎬 El tricorder de 'Star Trek' ya es casi una realidad: este método es un paso hacia un escáner portátil que evalúe al instante el estado del cerebro.