Los ordenadores cuánticos son aún pequeños y caprichosos, como niños en un arenero. Pero conéctalos mediante una analogía cuántica de internet, y de repente maduran: juntos resuelven tareas que ninguno podría afrontar solo. El truco está en «casarlos» a través de partículas entrelazadas: los errores se anulan y la potencia crece en avalancha. Así, los centros de datos cuánticos preparan el terreno para el internet cuántico.
🎯 El procesador récord actual cuenta con unos 100 cúbits, menos teclas que un piano. Para descifrar los códigos modernos se necesitan millones, por eso los científicos enseñan a los solitarios a trabajar en equipo.