Las modificaciones no lineales de la teoría cuántica se consideran candidatas para la gravedad cuántica, partiendo de que las ecuaciones de Einstein son no lineales. Se ha demostrado que los modelos no lineales conocidos —el mapeo de Deutsch, el modelo de Weinberg y la ecuación de Schrödinger-Newton— transforman un conjunto de estados contextuales en uno no contextual. Esto implica que, dentro de estas modificaciones, para algunos esquemas experimentales es admisible la existencia de modelos clásicos con variables ocultas. Por lo tanto, una verificación experimental de la preservación de la contextualidad puede descartar estas teorías no lineales. Además, el efecto descubierto apunta a un posible mecanismo de colapso débil de la función de onda, acercándonos a la solución del problema de la medición.
La contextualidad cuántica significa que las propiedades de una partícula no están fijas hasta que se miden, como una ola del océano cuya altura depende de la regla con que la mides. Para fusionar la teoría cuántica con la gravedad, algunos físicos proponen hacer las reglas ligeramente nonlinear. La evolución lineal es como dos ondas que se cruzan sin perturbarse; la no linealidad hace que choquen y se fusionen, de modo que el propio estado de una partícula influye en su futuro, como cuando el spacetime se curva sobre sí mismo. Esto también ordena la entropy, haciendo los resultados más predecibles.
Una nueva investigación revela que tres modelos no lineales populares —de Deutsch, Schrödinger-Newton y otros— en realidad borran la contextualidad, forzando a la onda a leerse siempre igual. Si los experimentos siguen mostrando contextualidad, estas modificaciones inspiradas en la gravedad quedan descartadas. Sorprendentemente, esta eliminación haría que el universo fuera predecible como un reloj, y sugiere por qué nunca vemos superposiciones cuánticas: la no linealidad colapsa la niebla. Esto significa que podemos poner a prueba las ideas de gravedad cuántica hoy, sin una teoría completa.
🎯 La ecuación de Schrödinger-Newton imagina que cada partícula es atraída por su propia gravedad, lo que haría que los objetos grandes colapsaran en una sola ubicación, explicando por qué nunca vemos un balón de baloncesto en dos lugares a la vez.
🎬 La mecánica cuántica no lineal que fuerza el colapso refleja el famoso gato de Schrödinger, y resuena con películas como 'Coherence', donde realidades paralelas chocan y se fusionan.