En el trabajo se propone y verifica una arquitectura computacional neuromórfica basada en diodos de túnel resonante (RTD), cuyas características no lineales de corriente-voltaje son ideales para la computación de reservorio físico (RC). Se realizó la formulación teórica y la implementación numérica de un sistema RC con RTD, que se probó en dos tareas de reconocimiento de imágenes: clasificación de dígitos manuscritos y de objetos (conjunto de datos Fruit 360). Los resultados muestran un rendimiento prometedor al seguir los principios de la RC de nueva generación: reemplazar la conectividad aleatoria por una transformación no lineal determinista de las señales de entrada. La arquitectura es prometedora para soluciones de IA eficientes en hardware, en tiempo real y en dispositivos periféricos.
Un redoble de tambores sobre el agua genera ondas únicas; a partir de ellas se puede adivinar el ritmo. Así funciona un ordenador de reservorio: en lugar de agua, un diodo inventado por Leo Esaki en 1958. Bajo voltaje, su corriente se comporta de forma no lineal: primero crece, luego decrece y vuelve a crecer. La señal se entrelaza como olas sobre el agua, y cada imagen genera su propio patrón eléctrico. A diferencia de las redes neuronales habituales, aquí no se ajustan las conexiones: la física del diodo genera la complejidad por sí misma. Solo se entrena la capa de salida, que asigna el patrón a una respuesta. Un circuito con estos diodos lee dígitos escritos a mano y distingue manzanas de naranjas tan bien como las potentes tarjetas gráficas, pero consume cientos de veces menos energía. El secreto está en el crecimiento de la entropía: la señal se mezcla hasta dar una respuesta casi aleatoria pero característica. Al analizarlo como un espectro de luz, el chip extrae las características importantes. El diodo conmuta en picosegundos, mil veces más rápido que los transistores, porque los electrones hacen túnel a través de barreras energéticas, como fantasmas.
🎯 Los electrones en este diodo atraviesan la barrera energética como fantasmas a través de una pared. Por eso conmuta en picosegundos, más rápido que cualquier transistor.