La fusión más masiva de agujeros negros, GW231123, registrada por la colaboración LIGO-Virgo-KAGRA, cae en la 'brecha de masas' (el rango donde las estrellas ordinarias no pueden formar agujeros negros) y posee espines inusualmente altos (velocidades de rotación). Un nuevo trabajo muestra que ambos agujeros podrían ser primordiales — originados en los primeros instantes tras el Big Bang — y luego aumentaron su masa mediante acreción, lo que explica de forma natural los parámetros observados. Es notable que los parámetros del modelo se encuentran en el límite de las regiones excluidas por observaciones de rayos X y microondas, haciendo que la hipótesis sea comprobable. El próximo ciclo de observación O5 debería registrar alrededor de 20 eventos similares, lo que permitirá verificar la relación predicha entre masa y espín.
Los detectores de ondas gravitacionales captaron la fusión de dos agujeros negros inusualmente masivos: el evento GW231123. Su masa es demasiado grande para provenir de estrellas comunes. Los científicos creen que crecieron a partir de minúsculos embriones que aparecieron justo después del Big Bang. Esta idea de los agujeros negros primordiales se debe a Stephen Hawking.
El crecimiento de uno de estos agujeros se asemeja a un remolino en un lavabo: cuanto más materia absorbe, más masivo se vuelve y más rápido gira. A lo largo de miles de millones de años, el polvo y el gas lo hicieron girar a enormes velocidades, explicando tanto la masa como la rotación de GW231123.
🎯 Los agujeros negros primordiales podrían haberse formado a partir de concentraciones aleatorias de energía durante el primer segundo después del Big Bang.
🎬 En la ciencia ficción, los diminutos agujeros negros primordiales a veces se representan como «balas» invisibles capaces de atravesar planetas y causar catástrofes.