Los científicos encontraron la pareja más pesada de agujeros negros jamás observada: son demasiado masivos y giran demasiado rápido para haber surgido de estrellas ordinarias. Quizás estos agujeros nacieron en el universo temprano y crecieron como una bola de nieve, atrayendo materia; esto explica tanto su masa como su velocidad de rotación. ¿Podría esto ser la prueba de la existencia de agujeros negros primordiales?
Los detectores de ondas gravitacionales captaron la fusión de dos agujeros negros inusualmente masivos: el evento GW231123. Su masa es demasiado grande para provenir de estrellas comunes. Los científicos creen que crecieron a partir de minúsculos embriones que aparecieron justo después del Big Bang. Esta idea de los agujeros negros primordiales se debe a Stephen Hawking.
El crecimiento de uno de estos agujeros se asemeja a un remolino en un lavabo: cuanto más materia absorbe, más masivo se vuelve y más rápido gira. A lo largo de miles de millones de años, el polvo y el gas lo hicieron girar a enormes velocidades, explicando tanto la masa como la rotación de GW231123.
🎯 Los agujeros negros primordiales podrían haberse formado a partir de concentraciones aleatorias de energía durante el primer segundo después del Big Bang.
🎬 En la ciencia ficción, los diminutos agujeros negros primordiales a veces se representan como «balas» invisibles capaces de atravesar planetas y causar catástrofes.