Einstein creía que se podía burlar la incertidumbre cuántica. En 1935 ideó un experimento en el que dos partículas se revelan mutuamente. Parecía que el principio de Heisenberg estaba a punto de caer. Pero un análisis reciente demostró que la medición destruye la predicción. La naturaleza es más astuta: no hay atajos, el mundo cuántico se mantiene firme.
🎯 Aunque Einstein dudó de la mecánica cuántica hasta el final de su vida, su paradoja ayudó a desarrollar la teoría del entrelazamiento cuántico, base de las computadoras cuánticas.