La hipótesis del gran impacto predice que más del 40% de la materia del disco de escombros circumterrestre, a partir del cual se formó la Luna, proviene del impactador Theia. Esto contradice la composición isotópica terrestre de las rocas lunares, la llamada crisis isotópica lunar. Suponiendo que el manto de Theia estaba enriquecido en hierro en comparación con el manto de la proto-Tierra, se demuestra que tras la formación de un océano magmático lunar estratificado, su solidificación conduce a la formación de una capa sólida superior a partir de material proto-terrestre y una inferior a partir del manto de Theia. Por lo tanto, la composición isotópica observada de la superficie lunar, cercana a la terrestre, no es una anomalía sino una consecuencia lógica de dicha estratificación. La teoría propuesta ofrece una resolución natural a la crisis isotópica lunar.
La colisión que dio origen a la Luna desconcertó durante mucho tiempo: según todos los cálculos, en la nube de polvo cósmico tras el impacto predominaba el material de Tea. Sin embargo, cuando los científicos tomaron las huellas químicas de las rocas lunares, estas resultaron casi indistinguibles de las terrestres. Es como si la Luna mostrara un pasaporte terrestre, pero su maleta estuviera llena de objetos extraños.
La clave está en una estratificación oculta. Si Tea era más rica en hierro, su material era más denso. La Luna recién nacida era una esfera de roca fundida. Al enfriarse, los fragmentos pesados de Tea se hundieron, mientras que los ligeros terrestres flotaron y se solidificaron formando la corteza. Así, la capa superior heredó la composición de la Tierra, pero el 'relleno' conservó su origen foráneo. Si pudiéramos perforar la Luna de lado a lado, tras la corteza familiar aparecería una capa de material del planeta desaparecido.
Es probable que procesos similares ocurrieran en otros cuerpos de la galaxia, ocultando en sus profundidades la historia de catástrofes cósmicas.
🎯 Si los astronautas perforaran la Luna lo suficiente, se toparían con una capa de composición química completamente ajena: un verdadero saludo de la desaparecida Tea.
🎬 Como en la novela de Julio Verne 'Viaje al centro de la Tierra', la Luna podría esconder en su interior otro mundo, no ficticio, sino un fragmento real del planeta desaparecido.