La Luna es casi una gemela de la Tierra en isótopos, aunque surgió de los escombros de un planeta extraño. El enigma se resuelve de forma sencilla: al solidificarse el océano de magma lunar, las rocas pesadas de Tea se hundieron, mientras que las ligeras terrestres flotaron y se endurecieron en la superficie. Así que nuestro satélite no es más que un impostor con entrañas alienígenas.
🎯 Si los astronautas perforaran la Luna lo suficiente, se toparían con una capa de composición química completamente ajena: un verdadero saludo de la desaparecida Tea.
🎬 Como en la novela de Julio Verne 'Viaje al centro de la Tierra', la Luna podría esconder en su interior otro mundo, no ficticio, sino un fragmento real del planeta desaparecido.