Por primera vez se ha creado un modelo de la estructura interna de los subneptunos que considera la miscibilidad del magma de silicato y el hidrógeno a temperaturas superiores a ~4000 K. Esto permitió establecer un límite claro — la superficie binodal — entre el interior mezclado y la envoltura, donde las sustancias están separadas. Resultó que los planetas jóvenes pueden retener decenas de por ciento de hidrógeno en su interior, y luego, al enfriarse, este se libera (exolución) hacia la envoltura, ralentizando la contracción. Este efecto podría explicar los radios planetarios observados e influir en su clima.
Los modelos anteriores dibujaban a los subneptunos como una bola de roca envuelta en hidrógeno. Pero una nueva investigación ha demostrado: en el interior de los jóvenes subneptunos debido a la presión colosal y temperaturas superiores a 4000°C, el hidrógeno y las rocas fundidas se mezclan en un solo fluido, como cacao en leche caliente. Hasta un tercio de la masa del planeta puede estar escondido en este 'cóctel'.
Al enfriarse, la mezcla se separa: el hidrógeno 'expulsa' lentamente hacia la atmósfera, como burbujas en una bebida que se enfría. Esta liberación de gas frena la contracción del planeta, por lo que los subneptunos jóvenes parecen sospechosamente hinchados. Los telescopios pueden captar este proceso por las características de la atmósfera.
Dentro de mil millones de años, casi todo el hidrógeno se habrá evaporado, y el planeta se parecerá a un hermano adulto. Pero su interior guardará para siempre las huellas de aquella juventud ardiente, como una instantánea oculta bajo la corteza.
🎯 Sin esta almohadilla de hidrógeno, los subneptunos jóvenes parecerían casi la mitad de pequeños; su hinchazón delata un pasado turbulento.