
La ley funciona en cualquier situación donde dos cuerpos interactúan gravitacionalmente y la masa del cuerpo central es mucho mayor que la del satélite. Describe las órbitas de planetas, asteroides y cometas alrededor del Sol, el movimiento de satélites alrededor de planetas y las órbitas de exoplanetas en sistemas binarios. Conociendo la forma de la elipse, los astrónomos calculan la distancia al cuerpo celeste en cualquier momento. Los ingenieros utilizan la primera ley para calcular trayectorias interplanetarias: un viaje a Marte o Júpiter es una transición de una órbita elíptica a otra. Las desviaciones de la elipse debido a la influencia de otros planetas son pequeñas, pero se tienen en cuenta para una navegación precisa.