En la teoría electrodébil del Modelo Estándar existe la susceptibilidad topológica, una propiedad del vacío que requiere la presencia del estado pseudoescalar η_W. Los autores demostraron que este estado no necesita nuevas partículas: surge de forma natural como una combinación CP-impar de los estados fundamentales del átomo de hidrógeno y del antihidrógeno. En otras palabras, el vacío cuántico contiene un «eco» de la materia y la antimateria ordinarias. Es como si un sobretono musical, predicho hace mucho tiempo, se descubriera en el sonido de un instrumento bien conocido.
El hidrógeno y su antipoda — el antihidrógeno, descubierto por Paul Dirac en 1931, al encontrarse se aniquilan mutuamente, emitiendo radiación. Pero en el mundo cuántico es posible algo distinto. Si dos de estos antipodas se unen en una estructura común, no perecen, sino que forman un nuevo objeto: un «vórtice» cuántico.
En la base está la propiedad del espacio en el Modelo Estándar de curvarse y formar nudos estables. Gracias a esto, el hidrógeno y el antihidrógeno con propiedades especulares opuestas (como izquierda y derecha) se combinan en un solo estado. No se requiere ninguna partícula nueva: todo se construye a partir de átomos familiares.
Esto difumina la frontera entre la física de partículas elementales y la física atómica. Y lo más fascinante: tales «vórtices» podrían ser la clave para la naturaleza de la materia oscura, la sustancia invisible que gobierna las galaxias.
🎯 En condiciones normales, el hidrógeno y el antihidrógeno se convierten instantáneamente en energía. Pero en este estado coexisten sin aniquilarse.
🎬 En la ciencia ficción, la antimateria es un combustible explosivo. Sin embargo, este trabajo sugiere que la antimateria puede coexistir pacíficamente con la materia ordinaria.