Por primera vez, los físicos han demostrado de manera fiable que las partículas de luz (fotones) pueden nacer en tríos y estar genuinamente entrelazados por un vínculo invisible, como tres voces que suenan al unísono desde cualquier distancia. Este descubrimiento promete un nuevo recurso para la computación cuántica y las comunicaciones seguras. ¿Y si cambiamos el "ritmo" con el que los detectamos?
Los físicos crearon por primera vez un trío de fotones entrelazados como un todo, y no solo por pares. Para ello, un chip especial se enfrió a una temperatura cientos de veces inferior a la del vacío cósmico: cualquier ruido amenazaba con destruir el frágil vínculo. El entrelazamiento de tres partículas recuerda a tres bolas de billar que ruedan sincronizadas, incluso si se separan a distintas esquinas de la mesa: un golpe a una cambia instantáneamente el comportamiento de las otras, y su trayectoria conjunta parece ignorar las limitaciones de la velocidad de la luz.
Una prueba matemática («testigo de entrelazamiento») mostró un exceso de sincronía aleatoria por un factor de 23, como si las bolas siempre rebotaran con el mismo ángulo y una precisión de micras. El estado obtenido resultó ser además «no gaussiano»: su estadística está lejos de las curvas suaves habituales, como si las bolas dibujaran complejos remolinos, abriendo nuevos trucos para la computación cuántica. El experimento confirmó las predicciones del Modelo Estándar — la base de la física de partículas.
🎯 El método de generación de pares de fotones, descubierto en los años sesenta, solo recientemente ha permitido crear tríos de forma estable con entrelazamiento controlado.
🎬 En la trilogía «El problema de los tres cuerpos», tres cuerpos celestes se mueven de forma caótica e impredecible, mientras que tres fotones cuánticos en el experimento demuestran, por el contrario, un grado supremo de sincronía.