La materia oscura podría estar compuesta por partículas que interactúan entre sí. Los científicos descubrieron que diminutos grumos de esta materia explican a la vez tres fenómenos enigmáticos: una corriente estelar curvada, un objeto lente y un cúmulo estelar capturado. Parece que estos grumos invisibles funcionan como imanes cósmicos. ¿Podrá una sola idea resolver varios misterios del Universo?
Ya Vera Rubin descubrió que las estrellas en los bordes de las galaxias se mueven demasiado rápido, como si las sujetara una telaraña invisible. Y Fritz Zwicky fue el primero en sospechar que en los cúmulos de galaxias se esconde una enorme masa invisible. Hoy eso se llama materia oscura e intentamos comprender de qué está hecha.
Nuevas simulaciones han revelado: si las partículas de materia oscura pueden aglutinarse, se agrupan en densos grumos. Un grumo de un millón de soles perturba la corriente estelar GD-1 —el largo hilo de estrellas desgarradas— como una mota atrapada en una telaraña. Y ese mismo grumo reproduce exactamente las propiedades de un objeto invisible detectado mediante una lente gravitacional.
Es más, los grumos pegajosos de materia oscura naturalmente reúnen estrellas a su alrededor. Así probablemente se originó el misterioso cúmulo Fornax 6 en la galaxia enana del Horno.
Y aquí viene el giro: el mismo mecanismo unió de repente tres misterios. Y la propia corriente GD-1 es tan enorme que ocupa más de un tercio de la semiesfera celeste; el andamiaje invisible del cosmos se manifiesta a escalas inesperadas.
🎯 GD-1 ocupa en el cielo una región mayor a un tercio de toda la semiesfera celeste: un verdadero coloso cósmico.