Los estallidos de rayos gamma son las explosiones más potentes del Universo: una estrella moribunda colapsa en un agujero negro, liberando chorros de energía. A menudo esto ocurre tras el estallido de una supernova. Pero los astrónomos detectaron un ritmo extraño: en la radiación de 34 de estos estallidos aparecieron pulsaciones nítidas, como los latidos de un corazón cósmico. El secreto de este ritmo se esconde en el espacio-tiempo retorcido alrededor del agujero negro. El efecto, descubierto por Josef Lense, hace que incluso el vacío gire, arrastrando consigo el gas incandescente, que se comprime y se estira, generando estallidos periódicos. Esto recuerda a un latido del corazón, solo que del tamaño de un sistema solar. Algunas pulsaciones se aceleran o se ralentizan, como si el corazón cambiara de ritmo por la emoción. Estas investigaciones confirman las ideas de John Archibald Wheeler, quien acuñó el término «agujero negro». Las pulsaciones abren una ventana al interior mismo del embudo gravitatorio, donde la materia, antes de desaparecer, ejecuta su danza de despedida.
🎯 Estos latidos cósmicos pueden ser extremadamente rápidos: el período de algunas pulsaciones es inferior a un milisegundo — en ese tiempo, la luz apenas recorre 300 kilómetros, y se libera más energía de la que el Sol emite en todo un año.