Los físicos midieron por primera vez directamente el impulso complejo en un sistema cuántico que intercambia energía con el entorno. Haciendo pasar luz a través de un resonador con vórtices ópticos, reconstruyeron un patrón espectral parecido a una telaraña deformada. Esto permitió encontrar puntos de pérdida de estabilidad. ¿Cómo predice la forma de esa telaraña el comportamiento del sistema?
Los sistemas abiertos intercambian energía con el entorno, como la cuerda de una guitarra que se desvanece en el aire. Los científicos construyeron un sistema así con luz, haciendo que los haces se retorcieran como un sacacorchos y formaran una red artificial: un laberinto donde se puede controlar las pérdidas a cada paso. La luz en este laberinto siempre viaja a максимальной возможной скоростью, pero su energía puede disiparse o amplificarse. Midiendo simultáneamente la rotación y la intensidad de los haces retorcidos, los físicos reconstruyeron el спектр completo (composición cromática) en función de la dirección y la atenuación. En algunos puntos, dos coloraciones distintas de la luz se fusionan en una, como si perdieran su individualidad, algo imposible en los cristales ordinarios. Esta técnica оптическая da acceso a efectos que antes solo existían en la teoría. Ya está ayudando a mejorar láseres y sensores, y en el futuro permitirá dispositivos cuánticos ultrasensibles.
🎯 Los haces de luz con diferentes grados de torsión se ven como rosquillas con distinto número de espirales, y cada una de esas rosquillas puede servir como un canal separado de transmisión de datos.