
En la vida cotidiana no lo notamos, pero a velocidades de decenas y cientos de kilómetros por segundo los efectos son notables. Por ejemplo, en los aceleradores de partículas los protones se aceleran casi a la velocidad de la luz, y sin las correcciones relativistas es imposible calcular sus trayectorias. Incluso el tiempo de vida de partículas inestables (muones) en los rayos cósmicos aumenta debido a que se mueven a gran velocidad.