Por primera vez, los científicos midieron en una computadora cuántica la «magia no local», una propiedad especial que no se puede eliminar actuando sobre partes del sistema por separado y que explica la supremacía cuántica. Es como el pegamento en un mosaico: cambias las piezas, pero el patrón se mantiene. Esta medición ayuda a entender mejor los ruidos y acerca los dispositivos cuánticos fiables. ¿Qué más esconde el entrelazamiento cuántico?
Una computadora cuántica es como un plato exquisito. Hay recetas para la cocina común, pero los estados cuánticos especiales son ingredientes secretos que convierten el plato en una obra maestra. Uno de ellos es la 'magia'. El término fue introducido por John Preskill en 2018. La magia puede ser local —se puede eliminar cambiando componentes— y no local, que como una salsa impregna todo el plato y conserva el sabor sin importar lo que se haga con las partes.
Los físicos midieron por primera vez esta salsa no local en un chip superconductor. Usaron dos métodos: el primero borró la magia local mediante operaciones complejas, dejando la general; el segundo evaluó la pureza frente al ruido común, algo similar a medir la entropía, es decir, el desorden. Ambos dieron las mismas cifras. Los principales obstáculos son los errores de lectura y el ruido en la puerta, que funciona como una compuerta condicional. Es notable que la magia local se puede borrar durante la operación sin afectar la no local.
Ahora esto permitirá verificar honestamente los procesadores cuánticos sin necesidad de una autocorrección completa de errores. El giro más inesperado: las mismas matemáticas ayudan a descifrar la radiación de los agujeros negros, que fue estudiada por Stephen Hawking. Quizás las claves de la curvatura del espacio-tiempo estén escondidas en la magia no local.
🎯 Curiosamente, las fórmulas de la magia no local resultaron ser la clave para descifrar la radiación de los agujeros negros; así, objetos lejanos ayudan a construir computadoras en la Tierra.
🎬 Extraer información de un agujero negro recuerda a 'Interstellar', donde los datos de la singularidad ayudaron a resolver la gravedad.