El concepto de la misión Comet Interceptor de la ESA, cuyo lanzamiento está previsto para 2028/29 hacia un objetivo aún no descubierto, podría servir de base para una futura misión a un objeto interestelar (ISO). La nave permanecerá en el espacio en modo de espera hasta que se detecte un cometa de periodo largo adecuado, tras lo cual realizará un sobrevuelo rápido del cuerpo, que solo pasará unos pocos años en la región interna del Sistema Solar. Adaptar este esquema, con motores más potentes y una navegación mejorada, podría posibilitar el primer estudio in situ de un mensajero de otro sistema estelar. Ese sobrevuelo permitiría determinar la composición, estructura y, posiblemente, el origen de un objeto formado en un sistema planetario diferente.
La misión Comet Interceptor despega sin un objetivo fijo. La sonda se queda inmóvil en un punto de equilibrio cósmico, como un caza en alerta de combate: el motor está caliente, pero el despegue se produce solo cuando suena la alarma. En cuanto los telescopios detectan un nuevo cometa de largo período, la sonda sale disparada y pasa a toda velocidad junto a él, recogiendo datos sobre materia prístina.
Ahora quieren aplicar esta audaz táctica a objetos interestelares: esos vagabundos expulsados de otros sistemas planetarios. A ‘Oumuamua y al cometa Borisov los detectaron cuando ya se alejaban de las inmediaciones del Sol; la persecución llegó tarde. En la versión mejorada, el interceptor aguardará con aún más paciencia. Un giro inesperado: el encuentro durará apenas unos minutos. La sonda no frena: pasa de largo a decenas de kilómetros por segundo, logrando en un instante lo que a otras misiones les costaría años. Los instrumentos de espectroscopía descompondrán la luz para revelar la composición y el origen de material procedente de otros rincones de la galaxia. En esencia, por primera vez estudiaremos materia alienígena sin salir de casa, como si interceptáramos un dron enemigo y leyéramos sus secretos al vuelo.
🎯 El primer objeto interestelar, ‘Oumuamua, parecía un cigarro que daba volteretas caóticas en el vacío. Se le detectó solo cuando ya se alejaba del Sol, de salida.
🎬 Arthur C. Clarke describió en «Cita con Rama» la llegada de un misterioso cilindro interestelar, y esta misión podría convertirse en una cita real con un objeto semejante.