Cuando innumerables asteroides golpearon la joven Tierra, arrancaron fragmentos de su manto. Estos escombros giraban en un disco cósmico alrededor del planeta y, como una bola de nieve en una tormenta, se fusionaron para formar la Luna.
El mismo escenario se aplica al satélite de Plutón Caronte y a cientos de asteroides binarios en el sistema Solar. Es importante que los fragmentos que iban en la dirección del disco permanecían en órbita y contribuían al crecimiento, mientras que los que iban en contra caían de vuelta. Así, parte del material destinado a la Luna sembró la Tierra: caminamos sobre rocas que alguna vez estuvieron en el espacio.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2512.22375
The proposed multi-impact model explains the formation of the Moon, Charon, and binary asteroids without invoking catastrophic cosmic events. The main elements of the new model are as follows: a. A primordial, low-mass proto-satellite disk with prograde rotation existed around the proto-Earth. b. Most of the lunar material was ejected from Earth mantle by numerous impacts of large asteroids. This naturally explains the lunar iron deficiency. c. Collisions between ejecta and particles of the prograde proto-satellite disk stabilize the fragments on satellite orbits. We demonstrate the high efficiency of the multi-impact mechanism: ejecta on prograde orbits readily merges with the prograde proto-satellite disk, whereas retrograde ejecta falls back onto Earth.
La Luna es pobre en hierro, lo que durante mucho tiempo no encajó en la hipótesis del único impacto: en tal colisión, el material de la corteza y el manto se habría mezclado, enriqueciendo al satélite. El nuevo modelo de impactos múltiples resuelve naturalmente este enigma.