La misma señal gravitacional de una fusión de agujeros negros puede llegarnos dos o tres veces, como un eco de "montañas" invisibles de materia oscura. Analizando esas repeticiones y su retraso, los científicos idearon una forma de contar los antiguos agujeros negros supermasivos, incluso si nunca emiten luz. El nuevo método promete limitar su cantidad con más precisión que los sondeos de galaxias enteras.
🎯 Un agujero negro primordial puede ser del tamaño de un átomo y tener la masa de una montaña, y su eco gravitacional puede llegarnos desde el otro extremo del universo.