Los cúbits cuánticos, que deberían estar perfectamente aislados del mundo exterior, de repente se delataron: su inexplicable ruido resultó no ser una interferencia, sino una señal valiosísima. Así, los cazadores de materia oscura convirtieron una desventaja en una sensibilidad récord: ahora el susurro más tenue del universo puede oírse en el laboratorio, no solo en el espacio lejano.
🎯 La energía del impacto de una partícula de materia oscura es tan pequeña que solo alcanzaría para levantar un grano de arena el grosor de un cabello humano, pero incluso esa gota basta para perturbar la cuerda cuántica.
🎬 Los escritores de ciencia ficción soñaban con detectores de partículas fantasma. Las cuerdas cuánticas hicieron realidad la fantasía, permitiéndonos escuchar el cosmos silencioso.