Como micrófonos ultrasensibles, los dispositivos cuánticos transmon captan el suave 'golpeteo' de partículas de materia oscura, pero permanecen sordos al ruido corriente. Los científicos notaron que estos dispositivos a veces pierden estabilidad sin motivo aparente y lo relacionaron con impactos de materia oscura. Así, ¿quizás el universo invisible nos está enviando señales a través de fallos cuánticos?
La materia oscura es una sustancia invisible, cinco veces más abundante en el universo que la materia ordinaria. Sus partículas apenas tocan los átomos, pero de vez en cuando pueden rozar un electrón, como una cuerda acariciada por el viento.
Los cúbits en los ordenadores cuánticos, a temperaturas ultrabajas, son como cuerdas tensas: la más mínima perturbación quiebra su «sonido» puro. La colisión de una partícula de materia oscura con un electrón en este dispositivo provoca un temblor que aumenta la entropía y corta la señal. John Bardeen explicó la superconductividad, clave para su funcionamiento.
Escuchando este temblor en decenas de experimentos, los científicos filtraron las interferencias comunes y encontraron una contribución que no encaja con la física conocida. Así se establecieron límites récord sobre las propiedades de las partículas de materia oscura y su dispersión en electrones, más allá del Modelo Estándar.
🎯 La energía del impacto de una partícula de materia oscura es tan pequeña que solo alcanzaría para levantar un grano de arena el grosor de un cabello humano, pero incluso esa gota basta para perturbar la cuerda cuántica.
🎬 Los escritores de ciencia ficción soñaban con detectores de partículas fantasma. Las cuerdas cuánticas hicieron realidad la fantasía, permitiéndonos escuchar el cosmos silencioso.