Utilizando inferencia bayesiana a partir de datos astrométricos de Gaia DR3 para las estrellas similares al Sol más cercanas (hasta 200 pc) y suponiendo compañeras únicas, los autores identificaron 2.673 sistemas (2,41% de la muestra) con indicios de compañeras de masa de enana marrón y períodos orbitales inferiores a 5 años. Tras tener en cuenta los sesgos observacionales, la fracción real de este tipo de estrellas se estima en un 10,4% (+0,8 / –0,6)%, considerablemente más alta que los valores reportados anteriormente (<1%). Reconociendo las limitaciones de DR3 y la falta de mediciones de épocas, los investigadores modelaron escenarios con sistemas múltiples y demostraron que parte de las señales podría explicarse por varias enanas marrones de baja masa y planetas masivos (>10 MJ), mientras que las enanas marrones de alta masa (>50 MJ) en períodos cortos son raras. Estos resultados permiten predecir el número de compañeras similares en la futura publicación DR4.
Las estrellas similares al Sol rara vez giran solas. Muchas de ellas bailan con compañeras invisibles: enanas marrones, objetos más grandes que los planetas pero demasiado ligeros para una combustión estelar estable. En su interior se enciende la fusión del hidrógeno, pero se apaga rápidamente, sin alcanzar la estabilidad del Sol.
Sin embargo, en órbitas con periodos menores a cinco años, estas parejas se consideraban casi imposibles. Los astrónomos llamaron a ese espacio el «desierto de enanas marrones».
Todo cambió con el telescopio Gaia. Es tan preciso que detecta el bamboleo de una estrella como un cabello a miles de kilómetros. Tras estudiar 110 mil astros, Gaia encontró indicios de enanas marrones en una de cada diez, diez veces más que antes. La mayoría apareció justo en el «desierto» que se creía vacío. Parece que el «desierto» era un espejismo y las enanas marrones simplemente se escondían al límite de lo visible. Las enanas marrones masivas (de más de 50 Júpiter) siguen siendo raras, pero las más ligeras han colonizado esta zona. El panorama definitivo lo dará el futuro catálogo Gaia DR4, y entonces sabremos cuán poblado está este antiguo desierto.
🎯 Las enanas marrones, esas «estrellas fallidas», tienen nubes de arena incandescente y lluvias de hierro líquido: más bien, son exitosos planetas gigantes.