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El telescopio Gaia ha revelado que alrededor de estrellas similares al Sol, en órbitas cercanas, se esconden diez veces más enanas marrones de lo que se creía: el «desierto» resultó ser un espejismo.
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Antes era un desierto, ahora un jardín: el telescopio Gaia encontró que una de cada diez estrellas de tipo solar podría tener un vecino invisible, una enana marrón. Es diez veces más de lo que se pensaba. Esto significa que nuestras ideas sobre el nacimiento de los planetas necesitan revisión.
🎯 Las enanas marrones, esas «estrellas fallidas», tienen nubes de arena incandescente y lluvias de hierro líquido: más bien, son exitosos planetas gigantes.