Dos gigantes negros giran y chocan: un temblor del espacio se propaga por el universo. Ese temblor lo captan los detectores de ondas gravitacionales. Pero en la señal puede esconderse algo más que la masa y la distancia: si las leyes de la física son ligeramente distintas en diferentes direcciones, la onda se distorsionará.
Los científicos tomaron dos eventos futuros: uno muy ruidoso y otro con agujeros negros muy masivos. Simularon cómo varios detectores a la vez escucharían estas señales: unos en la Tierra, otros en el espacio. Este trabajo conjunto permite captar distorsiones en diferentes frecuencias, como si el mismo sonido se grabara con un micrófono de graves y otro de agudos.
Los cálculos mostraron que el evento ruidoso capta mejor las distorsiones en frecuencias altas, mientras que el masivo las capta en frecuencias bajas. Juntos ofrecen una imagen completa. Es como comprobar una regla tanto a lo largo como a lo ancho.
Si se encuentran distorsiones, la física tendrá un nuevo capítulo. Si no, la relatividad general se volverá aún más sólida.
Las ondas gravitacionales de la fusión de agujeros negros pueden estirar y comprimir un detector en una cantidad mil veces menor que el tamaño de un protón.