Los grafos se consideran iguales si su «relieve» coincide. Dos mapas con montañas y valles: incluso con diferentes trazos, las alturas y pendientes pueden ser las mismas. Los científicos convierten el grafo en un paisaje en miniatura, donde cada vértice tiene su propia curvatura, el grado de flexión, similar a una medida del desorden en ese punto.
El algoritmo, como un topógrafo sensible, palpa el relieve. Busca vértices con la misma curvatura utilizando análisis de vibraciones de toda la superficie, como si el paisaje sonara en sus propias frecuencias. El método no arroja falsos positivos: una coincidencia significa una igualdad estructural exacta.
Se basa en las ideas de los matemáticos John von Neumann y Emmy Noether. Así como los astrónomos buscan materia oscura por la curvatura de la luz, aquí las curvas del paisaje revelan la estructura oculta. En el futuro, esto acelerará la búsqueda de medicamentos (las moléculas son grafos de átomos) y la comparación de redes neuronales.
🎯 Dos grafos de igual estructura pero diferente dibujo se llaman isomorfos, de las palabras griegas «igual» y «forma».
🎬 En la novela «Anatema» de Neal Stephenson, los científicos exploran extrañas formas multidimensionales para comprender la estructura del universo, un juego con la geometría que resuena con este problema.