Un cúmulo masivo de galaxias funciona como una lente gigante. Su gravedad curva el tejido del espacio, y la luz de objetos distantes, al rodear esta curvatura, se amplifica y se divide. Precisamente este amplificador natural ayudó al telescopio James Webb a detectar el débil destello de una supernova en una diminuta galaxia al borde del universo visible.
La supernova SN Eos explotó cuando el Universo tenía apenas mil millones de años. Su luz viajó hasta nosotros durante 13 mil millones de años, y en el camino el espacio-tiempo del cúmulo la desvió, creando múltiples imágenes. El espectro del destello —la luz descompuesta— reveló que la estrella progenitora casi no contenía elementos más pesados que el helio. Los astrónomos llaman «metales» a estos elementos (no se trata de hierro o cobre, sino de todo lo que es más pesado que el helio). Esta es la primera prueba directa de que las estrellas masivas nacían en el joven Universo, pobre en metales.
Cada hallazgo así es una lente adicional a través de la cual vemos con más nitidez la época temprana. Permite calcular con qué frecuencia se encendían las primeras estrellas y con qué rapidez crecían las galaxias.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2601.04156v2
Observing supernovae (SNe) in the early Universe (z > 3) provides a window into how both galaxies and individual stars have evolved over cosmic time, yet a detailed study of high-redshift stars and SNe has remained difficult due to their extreme distances and cosmological redshifting. To overcome the former, searches for gravitationally lensed sources allow for the discovery of magnified SNe that appear as multiple images - further providing the opportunity for efficient follow-up. Here we present the discovery of "SN Eos": a strongly lensed, multiply-imaged, SN II at a spectroscopic redshift of z = 5.133 +/- 0.001. SN Eos exploded in a Lyman-{\alpha} emitting galaxy when the Universe was only ~1 billion years old, shortly after it reionized and became transparent to ultraviolet radiation. A year prior to our discovery in JWST data, archival HST imaging of SN Eos reveals rest-frame far ultraviolet (~1,300{\AA}) emission, indicative of shock breakout or interaction with circumstellar material in the first few (rest-frame) days after explosion. The JWST spectroscopy of SN Eos, now the farthest spectroscopically confirmed SN ever discovered, shows that SN Eos's progenitor star likely formed in a metal-poor environment (<= 0.1 Z_{\odot}), providing the first direct evidence of massive star formation in the metal-poor, early Universe. SN Eos would not have been detectable without the extreme lensing magnification of the system, highlighting the potential of such discoveries to eventually place constraints on the faint end of the cosmic star-formation rate density in the very early Universe.
En el momento de la explosión de SN Eos, ni la Tierra ni el Sol existían. Aparecieron tan solo 8 mil millones de años después.