La materia oscura es cinco veces más masiva que la materia ordinaria, pero no emite luz. Su naturaleza es desconocida. Uno de los candidatos son los axiones, partículas ultraligeras. Pueden atravesar el planeta de lado a lado, casi sin notar los átomos. Pero de vez en cuando un axión puede empujar débilmente un electrón, como un vientecillo invisible que desvía la aguja de una brújula.
Los físicos crearon una «brújula» ultrasensible: una diminuta varilla magnetizada levitaba en el vacío sobre un colchón magnético, y su temblor se seguía con un rayo láser. Durante cinco horas de observación, la aguja no se movió ni un ápice. Sorprende que todo el dispositivo funcionara a temperatura ambiente, sin los voluminosos refrigeradores típicos de este tipo de experimentos. La ausencia de señal permitió establecer por primera vez un límite récord: la interacción de los axiones con la materia ordinaria resultó ser diez millones de veces más débil de lo que se suponía antes.
El silencio del instrumento es un resultado crucial que acota el campo de búsqueda. Ahora los científicos planean enfriar el detector y rodearlo con una pantalla superconductora para aumentar la sensibilidad cientos de veces. La idea de la materia oscura nació gracias a Fritz Zwicky, y las pruebas observacionales fueron proporcionadas por Vera Rubin.
🎯 Los axiones se llaman así por un detergente en polvo, porque «limpian» la teoría de un molesto problema en la física de partículas.