En dos diminutos diamantes se encerró un átomo-cúbit. Luego se les lanzó luz y los átomos, aunque estaban en dispositivos distintos, empezaron a bailar al mismo ritmo. Uno «llamó» al otro por fibra óptica y juntos realizaron un cálculo cuántico. Así, ciudades lejanas podrán dotarse de un único cerebro cuántico.
🎯 El carbono natural solo contiene un 1% del isótopo necesario, carbono-13; por eso, para los experimentos se cultivan diamantes con una proporción artificialmente aumentada de este átomo «cuántico».
🎬 La ciencia ficción promete la teletransportación de objetos, pero la versión cuántica real solo transfiere información sobre el estado de un átomo; es como copiar el archivo de una canción sin enviar el reproductor.