En el nuevo modelo de interacción entre la materia oscura y la energía oscura no se parte de suposiciones generales, sino de procesos reales de colisión de partículas, como una reacción química reversible. El análisis de los últimos datos cosmológicos (Pantheon Plus, DESI DR2, entre otros) da un valor de la constante de Hubble H₀ = 67,71 ± 0,65 km/s/Mpc, que concuerda con las estimaciones clásicas. La interacción resultó ser muy débil: por ejemplo, el coeficiente adimensional de auto-interacción de la materia oscura A está limitado por arriba a un valor de 7,6×10⁻²⁵. Esto indica que, si los componentes oscuros se comunican, lo hacen con suma reticencia.
El Universo se expande, y la velocidad de esta expansión es motivo de debate. Edwin Hubble descubrió la expansión hace casi cien años, pero las mediciones modernas arrojan valores diferentes. La clave del enigma podría estar en la interacción entre la materia oscura y la energía oscura, que constituyen el 95% del cosmos. Un nuevo modelo las presenta como sustancias capaces de transformarse una en otra, como en una reacción química reversible.
Los científicos aplicaron la ecuación de Ludwig Boltzmann (que normalmente describe la frecuencia de colisiones atómicas) al sector oscuro. Esta mostró que las transiciones entre materia y energía son una consecuencia natural de la física de partículas, no un ajuste artificial. La verificación con datos de telescopios confirmó la concordancia con las observaciones y arrojó un valor de la velocidad de expansión de 67.7 (la constante de Hubble).
Resultó que la frecuencia de transformaciones es insignificante: en 13.800 millones de años, en todo el Universo visible, podrían haber ocurrido apenas un par de miles de eventos. Esta rareza explica por qué no los notamos, y establece límites estrictos para las teorías futuras.
🎯 Si este proceso ocurriera a la máxima velocidad permitida, desde el Big Bang se habrían producido apenas unos pocos miles de transformaciones en todo el Universo visible.