Se informa de la primera evidencia observacional de modos cuasinormales cuadráticos en la fase de caída (ringdown) tras la fusión de agujeros negros. En la señal de ondas gravitacionales del evento GW250114 se identificaron seis modos no lineales, generados por la interacción cuadrática del modo fundamental (2,2,0) y sus dos primeros sobretonos. A 5 masas del agujero negro final después de la fusión, el factor bayesiano a favor de su presencia alcanza 74. El análisis se basó en cálculos teóricos de las formas de onda, lo que permitió restar las contribuciones no lineales del modelo de relatividad numérica, y se utilizaron los resultados de la inferencia de la etapa de acercamiento como una distribución a priori fuerte para la fase de caída. Una verificación adicional de las desviaciones fenomenológicas de las amplitudes predichas mostró que la amplitud nula se descarta a un nivel de 3,0σ, y que la expectativa teórica concuerda con las observaciones. Este es el primer paso hacia el estudio observacional de las perturbaciones no lineales del horizonte de sucesos.
Cuando dos agujeros negros se fusionan, el agujero resultante resuena como una campana, emitiendo ondas gravitacionales. Hasta ahora solo se había podido captar el tono fundamental de ese repique. Pero el análisis de la fusión GW250114 ha mostrado que en la señal se ocultan oscilaciones débiles adicionales: los sobretonos no lineales. Surgen cuando la onda principal interactúa consigo misma, como cuando un golpe fuerte hace que una campana suene con un acorde complejo.
El descubrimiento lo realizaron científicos de la colaboración LIGO-Virgo, usando un truco ingenioso: al restar del registro de los detectores el modelo estándar basado en la teoría de Einstein, en el residuo aparecieron modos cuadráticos con una confianza 74 veces mayor que el ruido aleatorio. Su amplitud es de milésimas del tamaño de un protón. Esta sensibilidad permite asomarse al corazón del espacio-tiempo curvado y probar la relatividad general en condiciones extremas.
El trabajo se apoya en las contribuciones de Kip Thorne, Rainer Weiss y John Archibald Wheeler. Ahora los astrónomos no solo oyen el tañido de los agujeros negros, sino que distinguen sus matices más finos, lo que significa que podemos medir con mayor precisión las masas y rotaciones de estos cuerpos cósmicos invisibles.
🎯 Cada par de agujeros negros deja un 'repique' único; los sobretonos no lineales permitirán no solo pesarlos, sino también saber de qué estrellas nacieron.
🎬 En la novela 'Contacto' de Carl Sagan, una señal del espacio resultó ser un mensaje de otra civilización; hoy aprendemos a escuchar la voz de la gravedad misma.