Las estrellas jóvenes giran de tal manera que sus entrañas superan a las capas externas. Es como una batidora que retuerce sin piedad las líneas magnéticas, rompiendo el campo simple en pedazos. El resultado es ese «desorden magnético» que vemos en las estrellas adultas.
🎯 El Sol invierte su campo magnético cada 11 años, como un interruptor gigante. Pero en muchas estrellas, debido a la torsión interna, este ciclo se trastorna y el campo vive su propia vida impredecible.