El agua en un vaso se calma si dejas de removerla. El aceite del motor amortigua las vibraciones. Parece que la viscosidad siempre tiene que ver con la amortiguación. Pero en algunos flujos ocurre lo contrario: añade fricción y las olas empiezan a crecer como de la nada.
Los físicos han encontrado una explicación sencilla. Estos sistemas tienen una reserva oculta de energía, encerrada por una simetría especial: la simetría PT. Mientras la simetría está intacta, la energía permanece escondida y el flujo está en calma. La viscosidad rompe esta simetría, como una grieta en una presa. La energía almacenada se libera y el flujo pierde estabilidad: las olas se amplifican por sí solas.
Antes se pensaba que la viscosidad solo estorbaba a las olas. Ahora está claro: puede ser el empujón que libera la energía oculta. Esto es importante para entender el plasma en los reactores de fusión, las corrientes oceánicas e incluso el comportamiento del gas estelar.
Presa, resorte, flujo tranquilo: todo es la misma historia. La simetría guarda la energía, la viscosidad abre la cerradura y la calma se convierte en ola.
La simetría PT es cuando un sistema se ve igual si lo reflejas en un espejo y a la vez haces retroceder el tiempo. En la vida cotidiana no se encuentra algo así, pero en la física de ondas y luz, estas simetrías se esconden en muchas ecuaciones.