Una fase de la materia que repite su estructura periódicamente en el tiempo, impulsada por una fuerza periódica externa.Un cristal de tiempo discreto es una fase de la materia que rompe la simetría de traslación temporal de una manera muy particular: oscila con un período que es un múltiplo entero del período de la fuerza externa que lo impulsa. Mientras que un sistema estándar impulsado periódicamente responde con el mismo período, un cristal de tiempo se 'fija' en una respuesta subarmónica, como un péndulo que necesita dos empujones para completar una oscilación completa. Esto ocurre sin ningún aporte de energía más allá del impulso, y persiste indefinidamente, desafiando la expectativa habitual de que un sistema de muchos cuerpos eventualmente se termalice y pierda toda memoria de su estado inicial.
El concepto fue propuesto por Frank Wilczek en 2012, pero su idea original de un estado fundamental que oscila espontáneamente se demostró imposible. El cristal de tiempo discreto, impulsado por una fuerza periódica externa, se realizó experimentalmente por primera vez en 2016 por grupos de Princeton y la Universidad de Maryland, siguiendo una propuesta teórica de Dominic Else y sus colegas.
La clave es una combinación de localización de muchos cuerpos (que impide que el sistema absorba energía y se caliente) y un impulso cuidadosamente diseñado que invierte el estado del sistema en cada ocasión. El estado cuántico del sistema se organiza de modo que después de un período del impulso, solo regresa a sí mismo mediante una operación de simetría (como invertir todos los espines), por lo que se necesitan dos períodos para repetirse realmente. Este orden 'cristalino temporal' está protegido por la localización, lo que lo hace estable frente a perturbaciones.
Los cristales de tiempo se están explorando como osciladores ultraestables para la medición precisa del tiempo y como sensores sensibles a campos magnéticos y otras perturbaciones, con el potencial de superar a los relojes atómicos convencionales en ciertos regímenes.
Los cristales de tiempo son la primera fase de la materia conocida que rompe la simetría de traslación temporal, lo que significa que sus átomos están en movimiento perpetuo incluso en su estado de menor energía.













