Se realizó una búsqueda de emisión térmica a escala galáctica en el infrarrojo medio con datos de WISE. A partir del catálogo 2MASS Redshift Survey se hizo un cruce con CatWISE2020 y AllWISE usando máscaras estándar para AGN y brotes de formación estelar. Las bandas W1 y W2 se tomaron como base estelar, y W3 y W4 para acotar la radiación de cuerpo negro con temperaturas entre 150 y 600 K. Se obtuvieron límites superiores conservadores (3σ) para la luminosidad bolométrica del calor tecnogénico por galaxia, con valores medianos de (5–9)×10⁸ L_⊙. A nivel poblacional, el límite superior unilateral del 95% para la fracción de galaxias con calor excedente a umbrales altos tiende a ~1/6500. Dentro del formalismo AGENT para una luminosidad típica como la de la Vía Láctea (3×10¹⁰ L_⊙), α = L_WH/L_⋆ ≤ 1.7–2.9% en todo el rango de temperaturas (por ejemplo, α ≤ 1.8% a 300 K). A 300 K, no más del ~0.016% de las galaxias cercanas podrían albergar sistemas de escala KIII que conviertan ≥21% de la energía estelar en radiación a ~300 K.
Cualquier aparato, desde una tostadora hasta un teléfono inteligente, se calienta al funcionar. Es el resultado inevitable de la conversión de energía: siempre queda una huella térmica, como la de una hornilla caliente después de cocinar. La ley de la entropía también se aplica a las galaxias: si allí viven civilizaciones avanzadas que procesan la luz de estrellas enteras, deberían «brillar» con calor infrarrojo, como una cocina donde algo se cocina a fuego lento las 24 horas.
Los astrónomos apuntaron a miles de galaxias cercanas el telescopio WISE, que justamente ve el calor. Mediante la fotometría —la medición del brillo en diferentes tonos de radiación térmica— compararon el resplandor real con el que emiten las estrellas viejas comunes. Los «puntos calientes» naturales, como el polvo alrededor de los agujeros negros, se excluyeron de antemano. Resultado: ninguna galaxia mostró un exceso evidente.
Conclusión estricta: no más del 0.016% de las galaxias cercanas pueden albergar civilizaciones que conviertan en calor al menos una quinta parte de la luz estelar. El universo parece sospechosamente fresco, como una cocina después de que se van los inquilinos, dejándonos en soledad.
🎯 La temperatura de 300 Kelvin que buscaban equivale a unos cómodos 27 °C. Es curioso que el cuerpo humano emita aproximadamente el mismo calor que una bombilla de cien vatios. De una civilización galáctica, en cambio, se esperaba un resplandor cientos de billones de veces más potente.
🎬 La búsqueda de estructuras de ingeniería de razas alienígenas es un tema popular en la ciencia ficción. Por ejemplo, en la novela de Iván Efrémov «La nebulosa de Andrómeda», los protagonistas encuentran una civilización desaparecida por su radiación residual.