Con nuevas observaciones y modelado bayesiano de la distribución espectral de energía (SED), los astrónomos afinaron las masas estelares de tres galaxias ópticamente oscuras que antes se consideraban supermasivas. Para una de ellas (S1), la espectroscopía reveló un corrimiento al rojo de 3,24 en lugar del >5 que se suponía. Conclusión clave: la elección de la función de historia de formación estelar (constante o creciente) y la consideración del polvo pueden cambiar notablemente el resultado; por ejemplo, un historial creciente da masas más bajas. Curiosamente, incluso después de la revisión, dos galaxias siguen entre las más masivas y eficientes «fábricas de estrellas» en sus respectivas épocas.
Los astrónomos apuntaron el James Webb hacia tres galaxias cuya luz ha viajado 12 mil millones de años. Los primeros datos indicaban un crecimiento increíblemente rápido — como si un bebé alcanzara la estatura de un adulto en un año, lo que contradecía la expansión del Universo.
Un nuevo análisis de la luz (espectroscopía) reveló que una de las galaxias está más cerca, y el recálculo teniendo en cuenta el polvo cósmico (partículas microscópicas que dificultan las observaciones) arrojó nuevas cifras. La estimación de la masa depende de cuánto atenúe el polvo la luz, como si pesaras una estatua detrás de un cristal con diferente opacidad. El más mínimo cambio en la opacidad altera el resultado. Tras la corrección, los tres gigantes «adelgazaron»; en un caso la masa se redujo a la mitad. Aun así, dos siguen siendo demasiado pesadas para su edad, desafiando la cosmología.
🎯 Las partículas de polvo cósmico son microsólidos (principalmente carbono y silicatos) del tamaño de un virus, nacidos en las envolturas de estrellas viejas; juntas crean un velo semitransparente capaz de ocultar ejércitos enteros de astros.