Recientemente, en el Universo temprano se descubrió el sistema UHZ1 con masas similares de estrellas y agujero negro (~100 millones M⊙ cada uno). Esto es difícil de conciliar con la cosmología estándar. Se ha propuesto un escenario donde los agujeros negros primordiales (ANP) —parte de la materia oscura— amplifican las fluctuaciones gravitacionales. En los halos colapsados, los ANP más pesados, bajo el efecto de la fricción dinámica, migran al centro, creando la semilla de un agujero supermasivo. ¡Este mismo mecanismo podría haber dado origen a los «pequeños puntos rojos» y otros objetos descubiertos por el JWST!
El universo temprano se parecía a una obra en construcción, donde en vez de levantar pisos lentamente se usaban bloques prefabricados. Esos bloques fueron los agujeros negros primordiales, nacidos en las primeras fracciones de segundo tras el Big Bang. Además, probablemente sean la materia oscura, esa sustancia invisible cuya gravedad mantiene unidas las galaxias. Estos agujeros pueden ser sorprendentemente pequeños: con la masa de un asteroide, su tamaño es menor que un núcleo atómico, así que atraviesan nuestro cuerpo sin ser notados; pero en los cúmulos actúan como bolas que ruedan hacia un embudo y se fusionan en el centro, construyendo rápidamente un agujero negro gigante. Esto resuelve el misterio de por qué el telescopio Webb observa agujeros negros masivos en galaxias de apenas 400 millones de años.
🎯 Si un agujero negro primordial tuviera la masa de un asteroide, su tamaño sería menor que un núcleo atómico: básicamente, un punto en el espacio con una gravedad enorme.
🎬 En la película 'Interstellar' los agujeros negros sirven como portales, pero en realidad quizás fueron los 'constructores' de las primeras galaxias.