Se presentan los resultados de las observaciones del sistema protoestelar HOPS-288 con el interferómetro ALMA. Debido a la resolución angular limitada, el sistema se consideró como un protobinario con componentes A y B, separados por ~200 UA. Se identificaron tres estructuras enriquecidas con moléculas orgánicas complejas (COMs): dos córinos calientes, asociados a cada una de las protoestrellas y que contienen un amplio conjunto de COMs, y un componente intermedio, detectado en las líneas de CH₃OH y, posiblemente, CH₃CHO. El córino caliente en HOPS-288-A muestra signos de rotación, posiblemente indicando la presencia de un disco. Una rotación similar no se descarta en HOPS-288-B. El componente intermedio podría ser una región de choque en el disco circumbinario o un puente de material entre los componentes. La comparación de las densidades de columna de ¹³CH₃OH, CH₂DOH, CH₃CHO, HCOOCH₃, C₂H₅OH, ¹³CH₃CN y NH₂CHO mostró una similitud notable entre las dos fuentes. Esto sugiere uniformidad en la química orgánica compleja en sistemas protobinarios y múltiples. Para una conclusión firme, se requieren investigaciones de alta resolución adicionales.
En el vivero estelar HOPS-288, donde se forman tres soles, el telescopio ALMA reveló dos regiones calientes alrededor de un par de ellas. A –170°C, el hielo del polvo cósmico se derrite y en el gas se desencadenan reacciones: nacen moléculas orgánicas como metanol y formiato de metilo. Este último da aroma a frambuesa; en la nube cósmica a 1300 años luz de nosotros flota un familiar olor afrutado.
Gracias a la espectroscopia —los científicos identifican moléculas por sus señales de radio, como si fueran huellas dactilares— se logró demostrar que los «ingredientes» coinciden. Si esto es estándar en sistemas binarios, la búsqueda de vida se facilita.
🎯 El formiato de metilo, un éster presente en la nube HOPS-288, se utiliza en la Tierra como aromatizante alimentario con olor a frambuesa.