Una gota de sangre es una ciudad bulliciosa en miniatura. Miles de moléculas diferentes circulan por ella, y cada una deja su rastro. Pero mirar directamente dentro de esa ciudad es difícil: las calles están enredadas y hay tantos habitantes que no se pueden contar uno por uno.
Los científicos han encontrado la manera de escuchar toda la ciudad a la vez, sin desmontarla en sus habitantes individuales. Hacen pasar el plasma sanguíneo por un poro del tamaño de una molécula. Cuando una molécula se abre paso a través del poro, altera por un instante la corriente eléctrica, como un transeúnte que roza el torniquete del metro. Al registrar estas fluctuaciones, el aparato obtiene la "huella dactilar" del plasma completo.
Luego entra en acción un programa entrenado con miles de estos registros. Compara la "huella" de una persona sana con la de una enferma y da la respuesta: si hay enfermedad y cuál es. Todo ocurre rápido y el procedimiento es simple: no hay que preparar ni purificar el plasma durante mucho tiempo.
Este enfoque recuerda a un médico experimentado que diagnostica con una sola mirada al paciente, sin esperar los resultados de decenas de análisis. Solo que aquí la "mirada" es el ruido eléctrico de miles de moléculas, y la "experiencia" es un programa inteligente.
El método promete ser barato y accesible. Podrá usarse en clínicas comunes, no solo en laboratorios de investigación. Y entonces una gota de sangre contará la salud de una persona en un minuto, como un buen narrador que no alarga demasiado el misterio.
El poro por el que se hacen pasar las moléculas está hecho de una proteína que las bacterias utilizan para perforar las paredes de otras células.
En la serie "Star Trek", los médicos diagnostican simplemente acercando un escáner al cuerpo. El nuevo método es un paso hacia esa medicina: análisis rápido sin preparación compleja.