Una diminuta mota de plata nace en el haz de un láser y empieza a crecer de inmediato, más rápido que un parpadeo. Un microscopio normal no puede seguir ese ritmo, por lo que hasta ahora nadie había visto cómo aparece y crece una nanopartícula. Ahora los científicos tienen una herramienta que filma esta "película" fotograma a fotograma.
Los investigadores combinaron un láser que inicia el crecimiento de las partículas con un microscopio atómico de alta velocidad. Este instrumento explora la superficie con una aguja afilada, como un dedo que lee braille, pero millones de veces más rápido. El láser crea nanopartículas de plata justo debajo de la aguja, y el microscopio logra capturar su aparición y crecimiento, una por una, no en grupo.
Resulta que las partículas no crecen de manera uniforme. Incluso los "granos de plata" vecinos, nacidos en el mismo haz, ganan masa a diferentes velocidades, como copos de nieve en una misma nevada. Si se aumenta la intensidad del láser, el crecimiento se acelera, pero también cambia el número de partículas nuevas: en algunos casos el láser "alimenta" más a las que ya están creciendo, y en otros, genera otras nuevas.
Ahora que se puede observar el crecimiento de las nanopartículas en vivo, los científicos podrán ajustar las condiciones con mayor precisión, como un cocinero que por fin ve lo que ocurre en la olla y no solo prueba el plato terminado. Es un paso hacia la creación de partículas de plata con la forma y el tamaño deseados para la óptica y la electrónica.
El microscopio atómico de alta velocidad captura hasta un millón de fotogramas por segundo, aproximadamente cien mil veces más rápido que la cámara de un teléfono.
En la novela de Stanisław Lem "El Invencible", máquinas microscópicas forman nubes capaces de cambiar de forma: controlar el crecimiento de nanopartículas acerca esa fantasía a la realidad.