La materia oscura es una sustancia invisible que mantiene unidas a las galaxias, pero que hasta ahora se escapa de la observación directa. El detector BULLKID-DM está diseñado para atrapar partículas candidatas con una masa de alrededor de 1 GeV (aproximadamente la de un protón) y una interacción muy débil con la materia ordinaria: una sección eficaz menor que $10^{-40}$ cm². Es como intentar oír un susurro en una ciudad ruidosa.
El detector está formado por una pila de láminas de silicio cortadas: más de 2000 cubos con un peso total de 800 gramos. Cada cubo actúa como un absorbedor individual: cuando una partícula de materia oscura choca con un núcleo de silicio, se libera calor en el cristal. Ese calor lo registran sensores ultrasensibles basados en inductancia cinética, que detectan incluso un calentamiento mínimo de milésimas de grado.
Gracias a este diseño, BULLKID-DM promete superar la sensibilidad de otros experimentos futuros en la búsqueda de partículas ligeras de materia oscura. Si una partícula realmente atraviesa un cubo de silicio, el detector no solo lo notará, sino que mostrará exactamente dónde ocurrió y filtrará las falsas alarmas.
Para imaginar una sección eficaz de $10^{-40}$ cm², piensa en un blanco del tamaño de un átomo que hay que acertar desde una distancia de cien mil millones de kilómetros.