Los científicos descubrieron: un agujero negro puede girar hasta alcanzar su velocidad máxima en un tiempo finito, incluso si antes no rotaba. Aún más sorprendente: un agujero negro tan extremo puede surgir literalmente de la nada, sin masa inicial. Esto rompe una vieja prohibición, como si un trompo inmóvil de repente comenzara a girar a máxima velocidad por sí solo. ¿De qué más es capaz la gravedad?
La tercera ley de la mecánica de los agujeros negros, propuesta por Stephen Hawking, prohíbe que un agujero alcance el giro máximo en un tiempo finito, más o menos como un remolino necesitaría una eternidad para lograr una velocidad absoluta. Sin embargo, las simulaciones numéricas en cinco dimensiones violan esta prohibición.
Las simulaciones mostraron que un agujero sin giro acelera por sí mismo hasta el extremo. Es más, tal remolino puede surgir directamente del espacio vacío, sin materia inicial alguna. Es como si en un océano en calma, de repente apareciera un remolino perfecto, desafiando las leyes de la hidrodinámica. El descubrimiento tambalea la analogía entre gravedad y calor: las reglas que se consideraban inamovibles pierden fuerza en mundos de más dimensiones.
🎯 La tercera ley de la mecánica de [tag:black_hole]los agujeros negros[/tag] nació de la termodinámica: allí el cero absoluto de temperatura es inalcanzable en un número finito de pasos. Para los [tag:black_hole]agujeros negros[/tag], el cero de temperatura corresponde al giro extremo. Ahora resulta que se puede cruzar esa frontera sin un largo proceso de aceleración.