La cosmología tradicional empieza con el Big Bang, idea de Georges Lemaître. Sin embargo, un nuevo enfoque, inspirado por las búsquedas de Stephen Hawking, elude el enigma del instante primordial. En lugar de un punto de densidad infinita, aparece una frontera suave donde el espaciotiempo nace de un océano atemporal, como una burbuja en el seno del agua. Un papel clave lo desempeña un campo cronómetro: pone en marcha el tiempo dentro del universo recién nacido. Allí ocurre una veloz inflación, que lo alisa todo hasta la forma plana que conocemos.
La hipótesis se puede comprobar: las colisiones entre burbujas deberían dejar círculos en el fondo de microondas, huellas del contacto con otros mundos.
El término 'Big Bang' lo acuñó el astrónomo Fred Hoyle en 1949, usándolo como burla hacia la teoría rival, pero el nombre se popularizó.
La imagen de universos 'burbuja' flotando en un océano primordial recuerda a los multiversos de la ciencia ficción, como en la película 'Todo en todas partes al mismo tiempo' o en las novelas de Mundodisco.