Dos átomos individuales intercambiaron una clave secreta a través de una fibra óptica de 100 kilómetros. El entrelazamiento cuántico hizo imposible la escucha. Esto acerca el internet cuántico, protegido por las leyes de la física.
🎯 Las partículas entrelazadas se comportan exactamente como monedas emparejadas: caen del mismo lado sin importar dónde se lancen, y la observación las cambia al instante, delatando al intruso.
🎬 Los escritores de ciencia ficción llevan tiempo explotando esta idea: en las novelas de Ursula K. Le Guin, el «ansible» proporciona comunicación instantánea precisamente gracias a las partículas entrelazadas.