Un ordenador cuántico se parece a una orquesta donde cada músico debe tocar en perfecta armonía. Si un solo instrumento desafina, la melodía se desmorona. Los cúbits superconductores actúan como esos músicos, y su 'desafinación' es la pérdida de coherencia cuántica. Los científicos llevan tiempo buscando el origen de las interferencias, y una de las causas se esconde en el propio material del que está hecho el cúbit.
El niobio es un metal que a temperaturas muy bajas se vuelve superconductor y no ofrece resistencia al paso de la corriente eléctrica. Con él se fabrica la base de los cúbits transmon. Pero incluso en este metal hay inhomogeneidades invisibles: diminutas regiones donde la superconductividad se ve alterada, o vórtices de campo magnético que se introducen en su interior. Estos defectos actúan como una fricción para los estados cuánticos: hacen que el cúbit pierda información más rápidamente.
Para ver estos puntos débiles, los físicos utilizaron la visualización magnetoóptica. Esta técnica 'ilumina' el campo magnético con luz polarizada, y en la imagen se aprecia cómo el flujo penetra en la película de niobio. Resultó que el patrón depende de cómo se haya depositado el metal. En unas muestras, el flujo avanzaba casi uniformemente, como el agua en arena lisa. En otras, se formaban avalanchas ramificadas: el flujo se precipitaba hacia el interior de forma brusca e irregular, como un rayo durante una tormenta.
Al medir cómo se distribuye el campo magnético en la película, los investigadores calcularon la densidad de corriente crítica, una magnitud que indica lo bien que el superconductor mantiene la corriente sin pérdidas. Compararon este valor con la calidad de los cúbits fabricados con las mismas películas. Descubrieron que cuanto peor es la homogeneidad del niobio, más rápido pierde el cúbit su estado cuántico. Y el principal culpable resultó ser una capa delgada en la frontera entre el niobio y el sustrato de silicio.
Esta capa límite es como una unión irregular entre dos piezas de un juego de construcción. Aunque las piezas en sí estén bien hechas, en la unión aparecen huecos y tensiones. Allí se instalan sistemas cuánticos 'parásitos' que roban energía al cúbit. Ahora que los científicos saben dónde mirar, pueden modificar las condiciones de deposición para hacer la frontera más limpia y uniforme. Entonces, la orquesta de los bits cuánticos sonará más afinada.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2602.10010
Among the recognized sources of decoherence in superconducting qubits, the spatial inhomogeneity of the superconducting state and the possible presence of magnetic-flux vortices remain comparatively underexplored. Niobium is commonly used as a structural material in transmon qubits that host Josephson junctions, and excess dissipation anywhere in the transmon can become a bottleneck that limits overall quantum performance. The metal/substrate interfacial layer may simultaneously host pair-breaking loss channels (e.g., two-level systems, TLS) and control thermal transport, thereby affecting dissipation and temperature stability. Here, we use quantitative magneto-optical imaging of the magnetic-flux distribution to characterize the homogeneity of the superconducting state and the critical current density, $$j_{c}$$, in niobium films fabricated under different sputtering conditions. The imaging reveals distinct flux-penetration regimes, ranging from a nearly ideal Bean critical state to strongly nonuniform thermo-magnetic dendritic avalanches. By fitting the measured magnetic-induction profiles, we extract $$j_{c}$$ and correlate it with film physical properties and with measured qubit internal quality factors. Our results indicate that the Nb/Si interlayer can be a significant contributor to decoherence and should be considered an important factor that must be optimized.
El niobio no solo se usa en ordenadores cuánticos, sino también en imanes para escáneres de resonancia magnética y en aceleradores de partículas, en todos los lugares donde se necesita superconductividad a temperaturas relativamente 'cálidas' (unos 9 grados por encima del cero absoluto).
En la serie 'Devs', el ordenador cuántico sufre inestabilidad en los cúbits, y los personajes buscan la fuente de las interferencias, igual que los científicos que investigan los defectos en las películas de niobio.