La luz no es solo un flujo de partículas, sino también una onda con una forma determinada en el tiempo. A veces, esa forma cambia tan rápido que capturarla es como fotografiar una bala en pleno vuelo. Los científicos han ideado una manera de medir estos estados cuánticos de luz tan fugaces.
Para ello, utilizan un dispositivo llamado detector homodino balanceado. Funciona como una balanza muy sensible para la luz: compara la señal desconocida con un haz de referencia y produce una corriente eléctrica que oscila al compás de las ondas de luz. El problema es que la señal de un pulso corto puede distorsionarse o perderse. Los autores han desarrollado un algoritmo que tiene en cuenta los posibles errores de medición y ayuda a recuperar la forma real del pulso de luz.
El método se ha probado mediante simulaciones por computadora. Permite no solo medir con precisión pulsos cortos, sino también realizar una tomografía: un mapa completo del estado cuántico. Es como tomar una radiografía, pero de una onda cuántica. La utilidad práctica está en la comunicación y la computación cuánticas, donde la información se codifica en estas señales de luz tan breves.
En el futuro, estas mediciones ayudarán a crear redes cuánticas más fiables. Si sabemos leer con precisión los mensajes de luz, también podremos transmitirlos sin errores.
El detector homodino balanceado es tan sensible que puede notar un cambio en el campo de luz menor que la energía de un solo fotón.
En la serie "Star Trek", la comunicación cuántica se utiliza para transmitir datos al instante a través del subespacio; parece que nuestra tecnología da el primer paso hacia ese futuro.