Un planeta pegado a su estrella es como un cubito de hielo olvidado en una sartén al rojo vivo. El hielo se derrite y se evapora, solo que en lugar de agua, lo que se evapora es hidrógeno y helio, los componentes de la capa superior del planeta. A veces la evaporación es tan intensa que el gas no solo escapa al espacio, sino que rodea a la estrella formando un anillo parecido a un flotador. Los astrónomos llaman a ese anillo un 'toro', pero no es más que una rosquilla de gas.
Los científicos decidieron comprobar cómo afecta esa rosquilla de gas a la luz de la estrella. Construyeron un modelo en computadora y calcularon que la luz de la estrella, al atravesar la rosquilla, deja una huella notable en el espectro: una línea de helio que se vuelve más profunda y más ancha. El espectro es como un arcoíris en el que cada gas deja sus propias bandas oscuras, como un código de barras. Con ese código de barras se puede saber de qué está hecho el gas.
Los autores proponen buscar estas rosquillas en estrellas con planetas cercanos. Para ello hay que observar dos líneas en el espectro: una de helio y otra de calcio. Si el helio está intensificado y el calcio no, probablemente estamos ante una estrella envuelta en el gas evaporado de su planeta. Esta búsqueda podría ayudar a encontrar planetas que están perdiendo material y a entender cómo mueren.
La línea de helio en la longitud de onda de 10830 angstroms es como la huella dactilar del helio en la luz de una estrella. Un angstrom es la diez mil millonésima parte de un metro, cientos de miles de veces más delgado que un cabello humano.
En la novela 'El espacio' de James S. A. Corey, una protomolécula alienígena lanzada a Venus crea un anillo de gas alrededor del planeta, que los astrónomos detectan por el cambio en la luz de la estrella.